The Killing Joke

Crónica y análisis del filme basado en el cómic

Cuando terminó la proyección un aplauso tímido empezó a recorrer la sala como un murmullo y se extinguió rápidamente. Yo aplaudí, con esa indecisión en mis manos. Disfruté The Killing Joke, pero alejado de la oscuridad de la sala solo podía recordar las viñetas del cómic y apenas pude me dispuse a devorarlo una vez más en un viaje en bondi. Y ahí estaba todo.

La adaptación del célebre cómic que DC lanzó con bombos y platillos y llenó las salas citadinas una noche de lunes frío y lluvioso resulta solo una una excusa más de volver al comic original. No hay atributos de los que pueda valerse esta versión que no se los pueda atribuir el guión original de Alan Moore, el monstruo detrás de Watchmen y V de Venganza. La comparación es aún más desventajosa cuando tomamos en cuenta los dibujos estridentes y trazos desaturados de Brian Bolland versus una animación liviana que no se toma respiro para presentar plano a plano, viñeta a viñeta, la estructura original presentada por el cómic. La historia así pasa de largo y solo llega a cumplir en algunos grandes momentos.

Las interpretaciones de los personajes resultan el elemento más destacable del film. Mark Hamill como el Joker es inoxidable, los monólogos del guión original toman una profundidad y una dimensión enorme en la sala de cine, aunque la peli vaya directo a DVD y edición digital.

Trailer

El elemento más frustrante radica en la inocuidad de la banda sonora. No hay siquiera una reminiscencia al Elfman de la serie animada, solamente música incidental y obvia. Una lástima.

El guión del film, a cargo de Brian Azzarello, presenta como novedad una media hora que funciona de antesala a la historia que todos esperan ver en donde se construye una relación conflictiva y polémica entre Batgirl y Batman que incluso traspasa lo profesional. En general las valoraciones sobre esta “intromisión” de Azzarello en el guión original son muy negativas y despertaron fuertes polémicas en el panel donde se presentó la película en el último Comic Con.

El flamante “protagonismo” de Batgirl en la inédita secuencia inicial solo sirve para acentuar una cualidad misógina presente en el comic original, que a mediados de los noventa se denominó “La mujer en el refrigerador”. Término acuñado para referirse a la pasividad con la que eran presentados los personajes femeninos en las viñetas y como resultaban moneda de cambio fácil para los villanos que pretendían atormentar a los héroes. Alan Moore, poco después de publicado lo que se vino a considerar el cómic definitivo del Joker, realizó declaraciones denostando su propia obra y las decisiones que le permitieron tomar en ella.

The Killing Joke, como novela gráfica integral, pasó a la historia por retratar magistralmente la relación más sádica y enfermiza del cómic contemporáneo. El Joker, pone todas las cartas sobre la mesa para probar que solo basta un mal día para volverse un loco, un irracional. El plan entonces consiste en secuestrar y torturar psicológicamente al representante de la ley, al comisionado Gordon, exponiéndolo a las recientes fotos de su hija desnuda tras ser baleada frente a sus ojos. El propio Alan Moore aún no puede creer como una editorial tan comercial y popular como DC le permitió interferir de manera tan radical en su rumbo marcando así un quiebre definitivo.

La lectura de The Killing Joke arroja al lector a un mar de sensaciones cruzadas y preguntas sobre la delgada línea que divide al bien del mal y la ley como un factor determinante. Los argumentos de un Batman reflexivo se cruzan con un Joker despiadado al que se le otorgan los hilos de un relato que pone en tela de juicio la función de Batman como brazo paraestatal de la justicia a la vez que explora sus orígenes a través de flashbacks. La versión animada que por estos días empezará a circular por internet es una buena manera de volver a acercarse a esta gran historia y no mucho más.

Warner Animated y DC deberán complejizar estos proyectos para alcanzar relatos fuertes que logren independencia y levanten vuelo propio respecto de las grandes historias que se proponen adaptar.

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