‘It’s Only The End Of The World’: una nueva película de Xavier Dolan

Dos años después de Mommy, Xavier Dolan nos sigue impresionando.

Para su sexta película, Xavier Dolan no ha tenido la tarea fácil: adaptar al cine la obra dramática de Jean-Luc Lagarce titulada Juste la fin du monde. Un título irónico que intenta hacer decir al personaje de Louis que no es en realidad el “fin del mundo”. Solo una frase debemos pronunciar para anunciar su fin, no el de la humanidad.

En el cine de Xavier Dolan, cuando las cosas deben ser dichas, son dichas, a veces a gritos, alegadas, sopladas, pero los personajes avanzan, entienden, reciben nueva información. Escogiendo la obra de Jean-Luc Lagarce, el director canadiense ataca por la espalda a los automatismos de su cine.

Por segunda vez, adapta escritos que no son suyos. La obra del dramaturgo francés describe la complejidad de la comunicación, en una familia donde reina la incomprensión.

La historia de la película cuenta como llega Louis (Gaspard Ulliel), como vuelve a su casa, a la casa familiar, doce años después. Doce años durante los cuales ha perdido momentos de su vida: los de su madre, los de su hermano Antoine y de su hermana Suzanne. Louis vuelve a aparecer de repente porque tiene una noticia que anunciarles: su muerte cercana.

En el avión que lo lleva hasta a casa, un niño se divierte y juega con él, hasta taparle los ojos: por una parte, tiene miedo a lo que podría pensar una familia que ya no conoce, cuyo único lazo que mantiene, está en los envíos de austeras postales para cumpleaños, nacimientos, así que es mejor ni intentarlo.

Al adaptar Juste la fin du monde, Xavier Dolan hace todo lo posible para no recitar la obra. Se empeña en hacer visible la imposibilidad de comunicar y toma la decisión paradójica de grabar a sus personajes de cerca. Al final de todo, lo vemos en los ojos de los actores o en sus balbuceos.

Trailer

 

Ya no son las palabras de su madre o las divagaciones paranoicas de Antoine que cuentan. Las palabras son el reflejo  de las fricciones que dividen a una familia atrapada en una crisis de nervios infernal.

Acercándose a sus actores a través de una sublime luz destilada por el talentoso director de fotografía, André Turpin (Incendies, Tom à la ferme, Mommy), Xavier Dolan viene a encontrar grandes momentos en casa de Nathalie Baye, Vincent Cassel, Léa Seydoux y, sobre todo, Marion Cotillard, que nunca habíamos visto en este registro, tímida y frágil, dulce e insegura.

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